De la niña que callaba para mostrar su descontento

Una vez, un profesor mío dijo que los adolescentes se crean una imagen idealizada de la vida, la imagen de una vida perfecta que les sirve para coger impulso y avanzar, para comerse el mundo. Y tenía razón.

¿Llegarían lejos las personas si pensaran que no se cumplirán sus expectativas?

De la niña que callaba para mostrar su descontento

Todos los niños son ilusos,

todos los niños son crédulos,

todos son ingenuos,

todos tienen una visión feliz del mundo.

Todos los niños son ilusos,

a excepción de uno.

Es aquel niño que se da cuenta

de que el mundo no es como él piensa.

Es una sensación que todos experimentan,

pero algunos antes que otros.

Ella pensaba que era perfecta,

ella pensaba que la sociedad era buena,

ella creía en la bondad de la gente,

y un buen (o mal) día vio que todo era diferente.

La niña se llamaba Ana,

nunca había sido callada,

pero dejó de pronunciar palabra.

Tenía quince años, no era niña,

era adolescente; lo que sucedía

es que era inocente, más que la mayoría.

Cuando vio que nada tenía sentido,

cuando vio que no quería vivirlo,

que no quería estresarse estudiando,

no quería desgastarse trabajando,

no quería hacer lo que todo el mundo hacía.

La pobre Ana

no quería morir

y ser olvidada.

Ella quería hacer cosas distintas,

no quería consumirse consumiendo,

yendo de compras con sus amigas,

leyendo novelas de mala calidad

que hablaban de amores imposibles

y alimentaban en vano la ilusión de las niñas.

No quería hacer una carrera

que le llevara a hacer un trabajo cualquiera,

de esos insatisfactorios, pero asequibles.

Temía la mediocridad.

“¿Qué somos? ¿Borregos, nada más?”.

La llamaron loca,

nadie entendió qué le pasaba,

y ella decidió cerrar la boca.

“¿Y qué quieres? Es lo que hacen los de tu edad”,

y ella callaba.

“¿Y qué pretendes? No quieras ser especial”,

y ella no hablaba.

Aún hoy calla,

es su manera de mostrar su descontento.

Sabe que no sirve de nada,

pero no quiere ceder y darse por vencida.

Es su vida,

y será como ella diga,

aunque ahora no sea el momento.

Dicen que no sabe lo que quiere,

ella todavía callada permanece.

Rima S.

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Acerca de rimilla

Partidaria de la revolución con palabras, porque son la mejor arma para cambiar las cosas.
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