41 versos amargos

Tangelos, clementinas, naranjas,

tangor, mandarinas, cidras.

El día a día, mi vida,

es así, ácida y amarga.

Tangerinas, pomelos,

ya pongo los pies en el suelo,

¡después de tanto tiempo de sueños!

Mas sólo queda la piel de la naranja,

has de saber que ya no siento nada.

No noto el sabor

del caramelo de lima-limón.

Ay… Cuántos limoneros,

cuantísimos recuerdos

que se hicieron malos

con el paso del tiempo.

Pero qué bien lo pasamos.

Ya insensible, bebo mi zumo tropical

y camino despacio intentando olvidar,

pero entre campos de naranjos lloro,

y el cielo llora conmigo

como un auténtico niño,

regando así el lugar,

y entonces yo empeoro.

Piñas, quinotos, ¡más pomelos!

¡Esta acidez que llevo dentro,

fruto de tanta decepción!

Y se mezcla con ratos buenos…

Es un sí y un no,

una extraña combinación.

No te engañes, la fruta madura,

no será esto eterno, se irá la amargura

y ya podrán hacerme daño,

que no estaremos en mayo,

la acidez se habrá congelado.

Dadme, dadme cidras entonces.

Sin embargo, ahora es pronto,

aún debo afrontar el tormento

de saber que te importé más bien poco,

hasta que se vaya del todo el sentimiento.

Desde aquel día fatídico,

eres mi peculiar ácido cítrico.

Rima S.

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Acerca de rimilla

Partidaria de la revolución con palabras, porque son la mejor arma para cambiar las cosas.
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